No es la primera vez que hablo sobre el problema de la educación de los hijos, ya que es un tema que me preocupa, por la parte que me toca.
Esta vez no es necesario decir nada ya que todo lo dice el famoso juez de menores Emilio Calatayud. Por si a alguien no le suena el nombre, es ese juez que ha conseguido recuperar para la sociedad a multitud de jóvenes delincuentes con sentencias imaginativas como condenarlos a sacarse el graduado escolar. Los dos vídeos juntos suman unos veinte minutos, pero realmente merece la pena.
La verdad, con 100 jueces como este en España, otro gallo nos cantaría.
Gracias Ricardo por el chivatazo.
La verdad es que al tío le gusta lo que hace y se ve que lo hace bien. En todo de acuerdo, excepto en lo de las píldoras “abortivas”. Deformación profexional, pero no puedo evitar hacer el comentario. Lo siento, pero no, la píldora del día después no es una píldora abortiva. Y eso concepto erróneo da lugar a muchos malentendidos.
Efectivamente, yo tampoco estoy de acuerdo con algunas de las cosas que dice al final, aunque sí con el tono general de la conferencia.
Respecto a lo de la píldora del día después, no se trata sólo de si es abortiva o no, que efectivamente no lo es, sino que el juez entiende que ponerlo tan fácil resulta antieducativo.
Lo que pasa es que, una vez puesto en situación ¿que haces? ¿no se la das y te arriesgas a que tenga que abortar un mes después? Creo que el problema es que en algunos casos se está banalizando el uso de esta píldora como un sistema anticonceptivo más, y no debería ser así. Pero pasarse al extremo de prohibirla yo creo que es peor.
Completamente de acuerdo en que la píldora abortiva se está utilizando como un método anticonceptivo más. Con todo lo que conlleva ésto… Nos hemos olvidado de las enfermedades de transmisión sexual y ahí están. Además de los efectos secundarios de cualquier medicación (en este caso hormonal)… Pero la solución no es la prohibición si no la educación. Tampoco creo que sea tan fácil conseguirla, se necesita una receta médica. Aunque es cierto, creo que hoy por hoy poca gente se niega a recetarla.
Ahora, el problema no es por qué una adolescente accede a la píldora postcoital, sino por qué esta menor se encuentra a las tantas de la mañana en el servicio de Urgencias y generalmente con unas copas de más. Quizás las que los hayan llevado a mantener relaciones sexuales sin protección. ¿De quien es la culpa?
Efectivamente NO es un sistema anticonceptivo más. Lo que yo digo es que EN ALGUNOS CASOS se usa de manera irresponsable, en lugar de como último recurso. O al revés, se actúa de manera más irresponsable porque hay ese último recurso.
Por otra parte yo coincido en que la solución tiene que ser de educación y no de negar la realidad, porque una vez que se llega a esa situación, negarla sólo empeora las cosas. Lo que se debe intentar es que no llegue a ser necesaria (casi nunca).