Parece que a la SGAE no le ha sentado nada bien la votación en el Senado para abolir el canon digital.
Es normal su nerviosismo. Hay que entender que el canon es su principal (y bien provista) fuente de ingresos, y a nadie se le escapa que si finalmente el PP no se echa atrás y el asunto llega a la opinión pública general, al PSOE no le va a quedar más remedio que cambiar su política en este tema o pagar un alto coste electoral.
De todas formas, esto es sólo el primer paso, hay que acabar también con el impuesto revolucionario a los bares por tener una tele, a los locales de bodas por poner música, a las comisiones de fiestas por organizar verbenas populares, a los clubes de fútbol por poner su propio himno, a las academias de baile, a los peluqueros… y hasta a la televisión que pagamos entre todos (es decir, a nosotros).


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