Hace unos días publicaba aquí una traducción sobre lo que un juez británico consideró errores en el famoso vídeo del premio Nobel Al Gore.
Unos días después este otro artículo hace un resumen muy bien documentado de la controversia en esos 9 puntos, dándole en parte la razón a Gore, aunque con matices. Realmente creo que cualquiera que esté interesado sobre estos temas debería leerlo.
Desde mi punto de vista, el problema del vídeo de Al Gore es que pone el punto de mira en el sitio equivocado. No está del todo claro que exista un calentamiento global causado por el hombre (aunque hay sospechas fundadas), ni está claro cuáles serían las consecuencias de dicho calentamiento, porque lo único que tenemos son una serie de modelos matemáticos que no hay forma de contrastar a medio y largo plazo. De hecho hay otros modelos que dan mucha más importancia a los ciclos de actividad solar y a las variaciones de la órbita terrestre que a la composición de la atmósfera. Sin embargo, tenemos otros problemas, que ya están aquí.
La verdad, es que yo cuando oigo la palabra “ecologista” me pongo en guardia. Y que no se me entienda mal, creo que es algo muy importante cuidar el medio ambiente, y pongo mi granito de arena tratando de no derrochar energía, o separando la basura para reciclar. Pero no soporto a la gente que se llena la boca de predecir cataclismos, aunque luego en su casa seguramente no hagan estos sencillos gestos. Porque es muy fácil criticar todo, pero los problemas se resuelven proponiendo soluciones, cosa que estos ecologistas de nuevo cuño no hacen. Ahora, hay algunas voces de cierto peso pidiendo que promocione la energía nuclear, para evitar el cambio climático (y a mí me parece lógico, y no solo por razones medioambientales), pero fueron estos mismos ecologistas los que hicieron campaña para cerrar las centrales. Todavía recuerdo las campañas de Greenpeace, la pegatina con el sol diciendo ¿nucleares? no gracias.
Y aquí en España, como somos más chulos que nadie, decidimos quitar las nucleares, lo cual supuso pagar durante años la moratoria nuclear en el recibo de la luz. Pero claro, la gente sigue queriendo que al darle al interruptor se encienda la luz, así que hicimos térmicas, muy modernas y eficientes de ciclo combinado, si, pero que consumen combustibles fósiles igual, concretamente gas natural que compramos a Argelia, y que por supuesto emiten CO2. Esto no nos impidió firmar el Protocolo de Kioto, aunque sí cumplirlo, y ahora tenemos que pagar también por comprar derechos de emisión a otros países. Francia tiene un montón de nucleares y cumple Kioto sin problemas (y nos vende a nosotros la electricidad que le sobra).
Porque claro, no hay ninguna fuente de energía perfecta. Las nucleres generan residuos. La hidroeléctrica altera el ecosistema de los ríos. La eólica altera el paisaje, y sólo funciona cuando sopla el viento. La solar requiere mucha extensión de terreno, y sólo funciona cuando hay sol. Los combustibles fósiles emiten CO2 al quemarse, y además se agotarán algún día. La biomasa parece una alternativa, pero ya hay quien dice que emite tanto CO2 como el petróleo, y además exige terrenos de cultivo: O talamos bosques o dedicamos a esto terrenos donde se cultivaba otra cosa, con lo que sube el precio del pan y de la carne, y además requiere agua de regadíos (recurso escaso donde los haya) y fertilizantes, etc. La esperanza está en la nuclear de fusión, pero por ahora no disponemos de esa tecnología, y cuando aparezca… ya le buscarán algún problema.
Asi que ¿qué hacemos? ¿volvemos al siglo XVIII? Señores de Greenpeace, Al Gore y compañía ¿qué proponen? (ojo: no valen respuestas genéricas vacías de contenido como “ahorrar energía”, seguimos necesitando saber de dónde la sacamos). Porque aquí de boquilla todos somos muy ecologistas, pero cuando falta la luz ¡como nos ponemos!

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