Ahora que falta poco para unas elecciones nos vamos a aburrir de oír a los representantes políticos hablar de democracia, de valores, etc. Como es el único momento que tenemos para expresarnos con nuestro voto, intentan convencernos de mil maneras por qué debemos votarles. Incluso, después de muchos años se han puesto de acuerdo en celebrar dos debates públicos en televisión donde confrontar sus propuestas.
Pero entonces llegó la propuesta del diario 20 minutos de celebrar un debate en Internet, y entonces les entraron las dudas. Una cosa es hablar en la tele de temas pactados de antemano y con un moderador, y otra cosa es enfrentarse directamente a los ciudadanos como Internet permite.
Pues no, señores. Ustedes están ahí como servidores públicos, pagados por nuestro bolsillo, y es su obligación dar la cara. Una cosa es ser demócrata de boquilla y otra muy distinta demostrarlo: No pierdan la ocasión de hacerlo esta vez.
Como explica magistralmente Pepe Cervera en su columna de hoy, ha llegado la democracia interactiva.
Como viene haciendo en sus últimas intervenciones, David Bravo habla del trato que se le da a Internet en algunos medios tradicionales, que como deja claro viene a ser una mezcla de estupidez, mala leche, ignorancia y miedo a la competencia.
Despues de tanto tiempo llamándonos piratas, va el “jefe del Grupo de Seguridad Lógica de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de Policía Judicial” y dice esto. Ya era hora de que alguien desde la policía, en lugar de perseguir a quien no debe, dijera lo que ya sabíamos, y se dedicasen de verdad a trabajar para los ciudadanos y no para determinados grupos de presión.
Entretanto, por el mundo adelante, los artistas a quienes dicen defender pasan de las discográficas, y empiezan a buscarse la vida por su cuenta. Y en España, los políticos, a lo suyo.
David Bravo colabora nuevamente en Noche Sin Tregua, y nuevamente faqoff lo sube a YouTube. Como en las colaboraciones anteriores, ya no se limita a hablar del P2P y los derechos de autor, sino que habla más en general de las nuevas tecnologías y la sociedad. Esta vez, de Internet.
Pero la manía que algunos le tienen a internet y a las nuevas tecnologías en general no es algo que se limite a algunos políticos o periodistas. Internet, y especialmente dos fenómenos como son el P2P y la llamada web 2.0 ya están provocando cambios en nuestra sociedad, y es algo que no tiene vuelta atrás. Por mucho que todavía un porcentaje importante de gente no se conecte habitualmente, es un grupo en retroceso, como lo fueron en otros tiempo el de los analfabetos o el de los que no tenían televisión. Y mientras tanto, algunos grupos que ven cómo les mueven la silla se dedican al pataleo, en lugar de tratar de adaptarse.
El proceso es el que ya conocemos en el caso de las discográficas y sus asociadas como la SGAE y demás. Aparecen nuevas tecnologías que revolucionan el estado actual de las cosas, y en lugar de intentar adaptarse a la nueva situación y buscar en ella nuevas oportunidades, en primer lugar se desprecia, pensando que podrán mantener sin problemas su negocio obsoleto. En segundo lugar, al ver que la cosa se les va de las manos, tratan por todos los medios de eliminar al “enemigo”, presionando para que se hagan leyes con nuevas prohibiciones, poniendo absurdos sistemas de DRM, etc. Y por último, en una pataleta insultan a los usuarios (sus clientes) llamándoles piratas, ladrones… mientras otros hacen negocios acordes a los tiempos.
Ahora empieza a ocurrir lo mismo con las grandes empresas de comunicación. Algunos buscan la manera de adaptarse a los tiempos, pero otros siguen calcado el proceso anterior. Es claro el ejemplo de PRISA y su periódico insignia, EL PAÍS. Empezaron haciendo una edición digital bastante buena, pero poco después la pusieron de pago. Cuando vieron que perdían lectores por todos los lados, y que se iban a las ediciones de Internet gratis de la competencia, decidieron, demasiado tarde, ponerla gratis. Al mismo tiempo anunciaron a bombo y platillo una gran reforma de su edición impresa, que se quedó en poner la foto de portada en color, tilde al título y de paso hacer un poco el ridículo. Mientras tanto le apareció más competencia en Internet y los kioskos y en la tele. ¿Y cual es la solución? Que su consejero delegado nos insulte a todos los que tenemos un blog. Parece mentira que un tío tan ignorante haya escrito un libro sobre Internet. Pues espero que no sea por ese por el que lo hayan nombrado académico de la lengua. Y que sepa que en su periódico también enseñan los genitales.
O al menos el comisario europeo de Justicia y Seguridad, Franco Frattini. Leo en Barrapunto la reseña de esta noticia: Pretende impooner una censura en internet para que no se pueda buscar “bomba”, “terrorismo” y otros términos. ¿Pero qué se habrá fumado este tío? ¿Y si quiero buscar la página de la Asociación de Víctimas del Terrorismo? O la tira de búsquedas que se me ocurren.
Por otro lado, que se sepa, los de ETA ya ponían bombas antes de que se inventase Internet. Y por la misma regla de tres igual empezamos a cerrar bibliotecas, a prohibir los estudios de química y de electrónica… En fin. Me pregunto para qué le pagamos un sueldo a este señor. Porque hasta ahora sus mayores logros son que la gente no pueda viajar cómoda en un avión (aún recuerdo el caso de la ensaimada requisada) y soltar este tipo de chorradas.
Ya se sabe hacia donde tira siempre esta gente: si hay un problema de seguridad, la solución es recortar derechos, empezando por la libertad de expresión.
Por cierto, no os perdais los comentarios en Barrapunto.
Comentarios recientes